Al día siguiente, me desperté y sin levantarme, me quedé un rato largo reviviendo cada minuto de esa noche tan especial. Me animé a pensar que Juan debería haber disfrutado la noche entera, tanto como yo.
Sin salir de la cama, abrí mi notebook…ojalá me encontrara con un mail de Juan, pero supuse que no, todavía era temprano… y además, esas cosas las hacíamos nosotras, no ellos. Mejor no esperar nada de nada.
No, no había nada de nada!
Tampoco hubo nada de nada en todo el sábado, ni tampoco el domingo.
Tanto mail previo, tanto te mando el cobrador, tanto beso, y ahora nada.
A ver, Alicia!!!! ¿Cuándo vas a aprender?
Como una manera de conformarme, pensé que no tenía porque haber nada. Lo habíamos hablado, había sido solo esa noche, estaba la rubia desabrida con quien él quería hacerse viejo, y nada.
Así que nada. Disfrutá el momento. Viví el día.
Bueno, disfruté el momento, y viví la noche. ¿Y si quiero más?… ¿lo llamo?…¿le escribo??? Hoy no… mejor mañana


La “diferencia comunicacional” entre el antes y el después suele ser dramática. Y no sé porqué, nunca estamos preparadas para eso
Un beso
y nos quedamos esperando!!!
y lo peor, es que no aprendemos nunca a no esperar, no???
beso
Es verdad! odio cuando pasa eso…esto que estas contando es contemporaneo o ya paso??
Pasó hace muy poco!… es horrible, como dice Amanda, la “diferencia comunicacional” . Y nos pasa a todas, no?
de acuerdo, mejor mañana o la semana que viene. Hay que disimular el interés un poquito (dije un poquito, demasiado no sirve)
Si disimulas demasiado se va con otra!
Hola Alicia! Me gusta tu blog voy conociendo a Juan, esperá para llamarlo pero en realidad yo con mi ansiedad no soy buena consejera!
Besos, espero que sepas algo pronto!
La paciencia no es mi amiga!!!
Beso
Hola Ali que buen blog. Sigo tu historia de… amor? como si fuera una novela. Por favor conta como sigue todooooooooooooo!!!!
Besos!!
Gracias Ro! mmm no sé si es amor
beso